UNA ORACION DEL CORAZON

 


Nosotros como cristianos rezamos el “Ave María” o “Dios te salve” Pero ¿realmente sabemos qué significa esta bella oración? Vamos a descubrirlo…

La primera parte, está conformada por las palabras del arcángel Gabriel en la anunciación (Lc. 1, 28) junto con el saludo de Santa Isabel, quien llena del Espíritu Santo, pronuncia su saludo a María en el episodio de la visitación (Lc. 1, 42). La Iglesia añadió el nombre de María al principio y el de Jesús al final.

Ave: En español se traduce como ¡Dios te salve! o ¡La paz sea contigo!, pues este era un saludo que según la tradición, saludaba Cristo así a los suyos. Si colocamos esta palabra a nuestros tiempos seria como: Dios te guarde, buenos días nos dé Dios, vaya con Dios, adiós, etc. Es decir, tener presente a Dios en todo momento, estar bajo su mirada y su divina providencia. Así, comenzamos rezándole a nuestra madre, invocando el nombre de Dios, quien habitó en el vientre de nuestra Santa Madre para traer la salvación al mundo.

María: Es una palabra dulce, tierna y entrañable para nosotros los cristianos. A María a través de la historia se le ha atribuido diversos significados: “Señora”, “Belleza”, “Estrella del mar”, etc. Para nosotros María significa: “La elegida por Dios”. Por eso, el nombre de María es importante tenerlo siempre en los labios y en el corazón. Ahora bien, también María significa “Mar amargo”, por la inmensidad de sus penas en la pasión de Su Hijo, la ingratitud de los pecadores y la tristeza de su condenación.

Entonces al juntar las palabras Ave María (Dios te salve María) frase con la que comenzamos este rezo, estamos saludando a nuestra madre de una dulce, tierna y hermosa manera.

Llena de gracia: Quiere decir abundancia, permanencia, estado. En María “no hay lugar para el pecado, porque Dios siempre la ha elegido como la madre de Jesús y la ha preservado del pecado original”- Papa Francisco. En ella nunca existió la mancha del pecado y fue habitada por Dios, por eso es la "llena de gracia".

El Señor es contigo: En ella, Dios está presente activa y eficazmente para la misión encomendada. La presencia viva de Dios la llena de gozo y alegría. María es templo vivo, pues está invadida de Dios.

Bendita tú entre las mujeres: De entre todas las mujeres fue escogida para ser la madre Dios y es única por ser concebida sin pecado original. Es la santa entre todas las santas del universo, pero sabiendo ella ser bendita entre las mujeres, siempre se mantuvo sencilla y humilde hasta el final.

Y bendito el fruto de tu vientre: El fruto es Jesús, un fruto hermoso. El fruto que nos ofreció Eva fue un fruto de muerte manchado con el primer pecado que todos heredamos. María, la nueva Eva, nos ofrece el fruto de la salvación que es Jesús, que nos borra el pecado original. Además, el vientre de María se convierte en el primer sagrario, pues en él estuvo la salvación del mundo.

Jesús: El fruto de la Salvación que estuvo en el vientre de María. El Emmanuel, el Dios con nosotros. El nombre de Jesús traducido al Arameo es Je-shuá que significa Dios salva. 

La segunda parte de esta oración, es una súplica; sentida y humilde hacia nuestra madre para que interceda por nosotros ante su Hijo. Comenzó a aparecer en la Iglesia en el siglo XIV, pero su uso se hizo universal cuando San Pío V promulgó el Breviario Romano en 1568. Veamos qué nos dice la segunda parte de esta oración:

Santa María, Madre de Dios: Se le dice Santa, porque cumplió fielmente la voluntad de Dios en todo y sobre todo obstáculo. Además, la valentía de María nos debe inspirar a ser santos, pues para eso vinimos a la tierra ya que todos somos llamados a vivir en santidad. Y es Madre de Dios, porque así Dios lo quiso. Dios escogió a María como su Madre, para venir al mundo y salvarnos del pecado. Además, la maternidad Divina es un dogma de fe promulgado por la Iglesia Católica.

Ruega por nosotros: Le pedimos a María que interceda por nosotros ante Dios, ya que estamos desterrados en este valle de lágrimas.

Pecadores: Somos pecadores, lo contrario que ella. Reconocemos que somos pecadores y que pecamos con los ojos, con el oído, con la lengua, con el paladar, con la fantasía, con el entendimiento, con la memoria, con el corazón.

Ahora: Hoy, en esta hora, en este momento de luz o de oscuridad, de paz o desasosiego, de tentación o de calma. Nuestro ahora, cuando caminamos, cuando subimos al autobús, cuando vamos al trabajo, cuando descansamos, en todo momento de nuestra vida, pues no sabemos nuestro destino final. Y le pedimos que siempre nos acompañe.

Y en la hora de nuestra muerte: No sabemos el día, ni la hora, ni el lugar, ni la manera que nos toque partir, pero en la hora de nuestra muerte, en el último suspiro deseamos pronunciar su santo nombre y el de su Hijo Jesús, para que nos acompañe en este viaje. Además, quien reza con fervor el Ave María tendrá la gracia de una santa muerte.

Amén: Con esta sencilla palabra que significa “Así es" o "así sea”, confirmamos todo lo mencionado anteriormente.

Finalmente, el Ave María es una de las oraciones más sencillas y llenas de gran significado. Entonces, ya que sabemos que al recitar esta oración decimos todo esto, les invitamos a rezar con más devoción esta humilde oración a nuestra Santa Madre para que interceda por nosotros.

Te dejamos aquí debajo un recurso visual para que fortalezcas la oración en tu vida, se trata de los "Misterios Gozosos" que nosotros rezamos los días lunes y sábados, ahí se meditan pasajes bíblicos de la anunciación y la visitación, mencionados hoy. También encontrarás la oración del Ave María, así que anímate a descargarlo y rezarlo.


Escrito por Piero Alexander Zevallos Aguilar 
Voluntario - Rosario por el Mundo.

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