UN REBROTE DE FE
Dicen que las mayores revelaciones de la vida salen de los peores momentos de crisis y eso fue exactamente lo que pasó conmigo, de pronto me vi aislada y volcada a una vida virtual, todo se volvió así para todos y ya me veía ahí sentada frente a la laptop en mi escritorio blanco, lista para trabajar a distancia, fijos los ojos en mi pantalla, lista para escribir, para trabajar, para las videollamadas por cumpleaños y los saludos en redes. Bueno, no sé en el tuyo pero en mi país todo se frenó el 16 de marzo del 2020, confiada que solo serían 15 días de aislamiento traté de seguir mi día a día y esperar; pero ya vez hoy me senté a convertir en letras los que pasó luego del día 15 de encierro en casa.
Lo recuerdo bien, era un 31 de marzo, con pleno convencimiento que no serian 15 días sino más, arranqué mi día con una inquietante pregunta: Si todo el mundo se está conectando para trabajar, para estudiar, para celebrar cumpleaños ¿Por qué no podría hacerlo también para rezar? La idea me dio vueltas sin cesar y convencida que debía sacarlo de mí, empecé a lanzar la propuesta a distintas personas que estaba segura confirmarían o descartarían esa posibilidad, porque aunque cueste creerlo, cuando la inspiración viene de Dios no lo para nadie, y Dios se vale de muchos medios para hacerte comprender su voluntad. ¿Y qué crees? Ese día a las 17:50 horas estábamos 6 personas conectadas por Zoom rezando el Rosario por el mundo entero. ¿Qué loco no? Éramos pocos, si lo sé, pero tengo muy presente la frase que me regaló una de mis primeras guías espirituales cuando le conté esta idea: "Muy buena iniciativa" “¡Así fueran solo dos que se unan, es ya Evangelio vivo!” ¡Qué gran verdad me dijo!. Ese mismo día fue realidad el primer Rosario por el mundo y hoy me alegra contarte que ya son 93 y alrededor de 30 personas involucradas, claro está que esto continuará hasta que Dios lo permita. Son tantos frutos surgidos en el proceso, frutos que te contaré más adelante en otro trozo virtual de este blog. ¡Qué maravilla que hayas llegado hasta aquí! Mis letras y tú se volverán a ver pronto…
Escrito por Mónica Ataucusi
Voluntaria - Rosario por el Mundo



0 comentarios